El herpes zóster no tiene por qué marcar tu vida: aprende cómo prevenir sus dolorosos brotes.
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una infección viral que aparece cuando el virus de la varicela-zóster (VZV), latente tras una varicela previa, se reactiva. Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en adultos mayores de 50 años o quienes tienen el sistema inmunológico debilitado.
En la Clínica Javier Prado, te presentamos hábitos respaldados científicamente y consejos útiles que pueden ayudar a disminuir la probabilidad de brotes.
Hérpes zóster: ¿Cuáles son los síntomas más comunes?
El herpes zóster suele iniciar con sensaciones de hormigueo, ardor o dolor localizado en un solo lado del cuerpo o la cara, antes de que aparezcan las lesiones visibles. A los pocos días, se desarrolla una erupción cutánea en forma de ampollas que se agrupan siguiendo el trayecto de un nervio.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas más frecuentes incluyen:
- Dolor o ardor intenso, que suele ser el primer signo.
- Erupción rojiza que aparece entre 1 y 5 días después del dolor inicial.
- Ampollas llenas de líquido, que se rompen y forman costras.
- Picazón o sensibilidad al tacto en la zona afectada.
- En algunos casos, también pueden presentarse fiebre, dolor de cabeza, cansancio y malestar general.
Lo característico es que afecta solo un lado del cuerpo, generalmente el torso o la cara, y sigue la línea de un nervio. El dolor puede variar de moderado a intenso y, en algunos pacientes, puede continuar incluso después de que la erupción haya desaparecido, lo que se conoce como neuralgia postherpética.
¿Cómo prevenir nuevos brotes de herpes zóster?
Vacunación preventiva para el herpes zóster
La mejor protección contra el herpes zóster es la vacuna Shingrix, recomendada para adultos sanos a partir de los 50 años y también para personas desde los 19 años que presentan predisposición con su sistema inmunitario.
Si ya presentas el herpes zóster, también puedes reducir el riesgo de contagiar a otros tomando simples precauciones: mantén la erupción cubierta, lávate las manos con frecuencia, evita tocar las ampollas y no compartas objetos personales.

Paciente es atendido por herpes zóster
Fortalece tu sistema inmunológico contra el herpes zóster
Mantener un sistema inmune fuerte es fundamental para evitar la reactivación del virus. Para lograrlo, es importante dormir entre 7 y 8 horas cada noche, llevar una alimentación balanceada y aprender a controlar el estrés, ya que estos son pilares esenciales para el buen funcionamiento de las defensas. Del mismo modo, conviene evitar hábitos que las debilitan, como fumar o consumir alcohol en exceso, pues incrementan la vulnerabilidad frente a un brote.
Alimentación saludable
Llevar una alimentación variada y nutritiva es una de las mejores defensas contra el herpes zóster. Incluir frutas frescas, verduras de colores, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables fortalece tu sistema inmune y te ayuda a mantenerte protegido. Evitar el consumo excesivo de alimentos ultra procesados, azúcares refinados, cafeína y alcohol, ya que debilitan tus defensas.
Control del estrés y descanso
El estrés crónico debilita el sistema inmunológico y puede favorecer la reaparición de brotes de herpes zóster, según advierte la Organización Mundial de la Salud. Para contrarrestar sus efectos, resulta clave incorporar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o el yoga, acompañadas de un descanso reparador, ya que todas ellas contribuyen a fortalecer las defensas y mantener una buena salud inmunológica.
¡Confía en nuestros especialistas!
El herpes zóster puede causar dolor intenso y complicaciones a largo plazo, pero con la prevención puedes marcar la diferencia. ¡Agenda tu cita aquí y vacúnate contra el herpes zóster! Porque en la Clínica Javier Prado estamos para cuidar tu salud.




